Nunca ha sido tan fácil hablarle al mundo y, sin embargo, nunca fue tan difícil que alguien escuche de verdad. Las redes están llenas de promesas, automatizaciones y fórmulas infalibles, todas diseñadas, irónicamente, para “conectar”. Pero la conexión no se programa como una secuencia de emails, sino que se cultiva. En un ecosistema digital que a veces parece un centro comercial infinito, humanizar tu marca personal ya no es solo una estrategia de branding: es una cuestión de supervivencia emocional. Las personas no se enamoran de logotipos . Se reconocen en historias. No siguen productos, sino a quienes les recuerdan algo de sí mismas. Entonces, ¿cómo se vuelve humana una marca que, en teoría, ya es personal? Bueno, puede que la pregunta sea otra: ¿cómo dejamos de escondernos detrás del escaparate? 1. Define tus valores antes que tu propuesta Muchos comienzan por el qué hago : "Soy coach"; "Soy diseñador;" "Soy consultor". Es comprensible: el mercado...